domingo, 4 de junio de 2017

Ficción, Non Fiction, todo muy borroso

Hay muchas Noras. No conocí a todas. Pero voy a hablar de algunas. Algunas las conocí. Otras me contaron. En realidad, como soy vago y nunca termino nada, voy a enumerarlas solamente. El "lector" tiene la posibilidad de hacer lo que quiera con ellas, incluso escribir una novela.

- La Nora que a la salida de la ducha te pregunta si "te peinaste". Está terminantemente prohibido pasarse el peine después de ducharse.
- La Nora que esconde libros para superar el miedo a los aviones en el fondo de su biblioteca porque se los regalan los clientes (pero en el medio de un viaje transoceánico, sin cenizas de por medio, te clava las uñas y se pone a llorar con miedo irrefrenable a que el avión se caiga).
- La Nora que, después de un par de meses, te dice que la música está muy alta (aunque el volumen marque 2 sobre 10). ¡Y ni se te ocurra usar auriculares! ¡Qué falta de respeto!
- La Nora que se va de tu casa a las puteadas y diciéndote cuánto la estafaste, y a los 15 minutos vuelve a tocarte el timbre.
- La Nora que no te deja planificar un viaje, absolutamente prohibido mirar cualquier tipo de información por internet antes de la llegada, porque así nos sorprendemos. Pero cuando llega a una ciudad italiana se pone a llorar desconsolada porque es el infierno del turismo mismo y no el pueblito de viejas de luto que soñó.
- La Nora que quería dormir siestas, pero solamente de 40 minutos, y obviamente después de hablarte por 20, te exigía que te despertaras con ella.
- La Nora que te pide prestada plata para arreglar parte de su casa, pero no termina de devolverte nada (supongo que la deuda se canceló por la ayuda prestada con sus servicios de acompañante terapeútica de facto).
- La Nora que te dice que ni se te ocurra seguir escribiendo porque no quiere tener otro novio que compita con ella.
- La Nora que teniendo mucho material para escribir sobre su familia (no voy a mencionar a ningún integrante, tranquila, Norita), o entre sus amigas (mirá si no podías hacer una novela de enredos sobre la amiga separada que un día se da cuenta que está embarazada y no sabe de quién porque tuvo varias noches locas sin globitos) decide escribir sobre su pareja, después ex pareja, que tiene bastantes problemitas psicológicos e imposibilidad para superar situaciones.
- La Nora que obligaba a dormir desnudo, porque a ella no le gustaba sentir otra cosa que las sábanas y los cuerpos. Y boca arriba, porque el lugar cómodo para ella era un cuello, sin importar si al otro lo contracturaba.
- La Nora que no creía en las contracturas o los problemas físicos de su pareja, y por ese motivo no lo dejaba también atenderse en la Guardia del Hospital cuando la acompañaba a cualquier hora. Ah, pero cuando el muchacho volvía solo un tiempo después y se confirmaban sus problemas, esa Norita no decía nada.
- La Nora que trataba mal a todos los mozos, en cualquier lugar del Mundo.
- La Nora que usaba las cuentas de sus otros contactos para chusmear qué publicaba y con quién interactuaba en las "redes sociales" después de nuestra separación y su posterior bloqueo.
- La Nora que lo primero que hizo apenas la conocí fue cagarme a pedos, aunque no tuviera nada que ver con la situación.
- La Nora que mandaba entre 5 y 9 mails diarios, y exigía que se los contestara en el tiempo que ella consideraba justo, aunque estuviera en la calle, o sin internet, o cómo sea. Básicamente: en ese mismo momento, como si fuera un WhatsApp. Pero no, ella no tenía WhatsApp, no le interesaba la tecnología. Para qué si te podía mandar un mail y vos no importa cómo tenías que contestarle "en detalle" y lo que ella quería leer para tranquilizarse en ese puto momento. Eso se relaciona con...
- La Nora que "guay de vos si mirás el teléfono y contestás un mail, WhatsApp, mensaje de Facebook o señal de humo" mientras estás con ella. Irrespetuoso.
- La Nora que pese a querer tener una nueva oportunidad, no me dejó acercarme al hospital en el que estaba internada su madre.
- La Nora que ante la propuesta de vivir juntos una vez que el departamento estaba listo, puso como condición que primero nos casemos (lo mismo para tener descendencia), y después de eso que se liquide una habitación más. Lo que me lleva a...
- La Nora que era como Hitler. Sí, lo dije a propósito, a ver si generaba alguna reacción. Explico: anexionó Austria, siguió por Polonia, invadió Países Bajos, Francia, y nunca quiso parar, bombardeó Londres y encaró para Rusia. ¡Qué bueno querer llevar la perfección a todas partes, Norita!
- Hay otra Nora, maravillosa, que me enamoró y me hizo desear durante años que todo cambiara entre nosotros. Por esa Nora mantuve alguna esperanza de volver a cruzármela y que todo estuviera bien nuevamente, o como habíamos pensado. Pero parece que lo único que esperaba era que el cadáver estuviera frío, o que fueran ya cenizas para poder manejarlas a piacere.