domingo, 28 de octubre de 2018

La revancha del Negro


Norita, a veces pienso que no valés la pena. Muchas veces, la mayoría del tiempo, para serte sincero. Sos poca cosa. Una pobre mina sin talento, trepadora, que se usa a la gente, ¿para lograr qué? Creo firmemente que esa mentira que sos se va a caer sola.

Pero a veces pienso que fuiste una hija de re mil putas en usar mi historia, mis nombres, mis amigos, mis familiares... mis muertos, sí, mis muertos, para editar esa pocas hojitas.

Qué sé yo. Probablemente nadie vea este blog. Pero si hay una persona a la que le gustó tu novelita, tal vez lo encuentra, y lee otra versión de vos. Porque sí, la narradora sos vos, Norita.

Sin nada de cordialidad, se despide,
Andresito

sábado, 27 de octubre de 2018

Iaque

Me tenías cagando, Norita. Me obligabas a cortarme el pelo, a vestirme como querías, y cada vez que visitábamos a tu familia tenía que tener cuidado con lo poco que decía. A cada pregunta directa de tus viejos o tu hermana en esos domingos de asado y miles de palabras, tenía que pensar bien qué contestar. Sujeto, verbo, predicado. Algo simple, grado cero del lenguaje, no dejes lugar a interpretaciones que me hagan quedar mal.

"Y ojito con lo que comentabas vos después de la reunión, Andresito". Como esa vez que te dije que tu padre me caía bien, que me hacían gracia sus chistes y vos me dijiste que la vida a su lado fue un infierno.

Puta madre, Norita... Si tan solo hubiera visto el cuento hermoso que le dedicaste ahora que se murió... Bueno, puedo entender que la muerte cambie las percepciones de las personas, Rumbe. Yo también tengo mis muertos, ¿no?

Siempre sentí una conexión con tu viejo. Me caía bien, me divertía. Creo que era un suegro copado y me hubiera gustado tener una relación mucho más cercana con él. Pero vos no me dejabas hablar, no querías que me hiciera amigote. Tu mamá también me caía bien, una mujer amorosa y delicada. Y tu hermana siempre me resultó graciosa, inteligente y cariñosa. Pero no sé, Iaque tenía ese no sé qué. Me causaban gracia sus chistes, pero a vos no. "Solo se escucha a sí mismo", decías.

Algo que siempre recordé, pero nunca te dije por el cagazo que te tenía fue una frase que dijo Iaque un domingo. Unos días antes me había visto abrir el show de un bluesman en Boris Club de Jazz, el coqueto y difunto boliche de Palermo. Como en todos los shows que canto, intento comunicarme con el público, así que hablé, hice algún chiste y toque la guitarra, mientras vos dabas vueltas por las mesas, hablando con el dueño del local y con tus amigos (pero no con tus viejos, eso sí que no). Y cuando volví a ver a Iaque y Dianita, tu padre me dijo algo así como: "sos una persona distinta en el escenario".

Me mordí los labios por no decirle: "soy una persona distinta cuando su hija Norita no está cerca. Usted no sabe la capacidad ilimitada que tiene para abusar y maltratar a los seres humanos". Pero seguramente tu viejo ya lo sabía, porque lo tratabas muy mal, Nora.

Pero bueno, qué importa, ¿no? Al menos escribiste un cuento copado sobre él para una página web.

jueves, 25 de octubre de 2018

Truman Capote de La Paternal

Todavía me acuerdo cuando después de leer su novelita de mierda la llamé a su casa. Ella no esperaba mi voz. Y no se imaginaba que una semana antes me la había cruzado y no le quise cagar una cita con un pelado de barba (ya tendrá su entrada).

Ante mis comentarios, mis reclamos, Norita se quedó callada. Cuando le dije que no había cambiado ni los nombres de mis familiares y amigos, ni de los lugares, me contestó que me quedara tranquilo, que ellos no leían literatura argentina (claro, los cultos amigos de ella sí, ¿no?). Y además salió publicado en una editorial chiquita, no va a tener trascendencia.

Como si eso importara, Nora. Usaste mi historia, mis penas, mi vida, me dejaste en pelotas ante cualquier persona que lea ese libro para cumplir tu sueño de ser escritora. Claro, por fin dejabas de ser el tercer premio en el concurso de Avón, qué feliz que debías ser.

Y ahí vino la frase con la que me di cuenta que tu ego estaba más inflado que nunca. "Bueno, vos sabés que los escritores están todos peleados con sus familias y amigos. Phillip Roth, por ejemplo..". La interrumpí riéndome. "Ah, bueno... "Phillip Roth, Nora? ¿Tu ídolo?". No porque no supiera quién era, ella me había prestado algunos libros.

"Claro, y Truman Capote también", agregó.

Listo, cerrame la 5. En lugar de cerrar tu boca y aceptar que te mandaste una cagada, que lastimaste a alguien que decías querer, te comparás con dos grandes escritores.

"¿Y por qué no escribiste de tu familia entonces?", le pregunté. No dijo nada, o sí. Pero no tenía sentido escucharla. Pobre piba.

lunes, 22 de octubre de 2018

Competir con escritores

- No, Andresito. Vos no podés escribir ficción. Vos dedícate a la música, la literatura es mía. Vengo rompiéndome el culo en el taller de Liliana Heker durante años como para que vos, pese a que trabajaste de periodista antes de conocerme, y cuando yo ni siquiera era chef, compitas conmigo. No quiero eso en una pareja.

"Y bueno, qué sé yo. Tiene algo de razón", pensé. "Si total vengo a full con la música, toco entre 3 y 4 veces por semana, hago alguna girita que organizo con mi productora... siempre puedo escribir sobre la música que me gusta, ¿no? El Blues no es competencia, Norita. "¿De eso sí puedo escribir, Rumberita?".

- "Sí, Andresito. Eso no me molesta. Tampoco me molestan las poesías de Iaque, aunque me moleste que se compare con Borges y que los domingos, tengamos que escucharlas con mi hermana Lucía y mamá Dianita".

- Bueno, Rumbe. Trato hecho. Todo sea por el futuro de la pareja.

Claro, un tiempo después me enteré que su ex pareja la dejó por la escritora hot Pola Olaixarac, autora de "Las teorías salvajes" y a la que más de un@ le debe haber dedicado sus buenas pajas. Pero a vos Norita, no. No te dedicaron pajas. O al menos todavía no, y no sé si a tus 41 años te dedicarán muchas. Eso sí, te lo reconozco: te queda mucho mejor el pelo largo, esa melena salvaje que el pelo corto como llevabas cuando salías conmigo. "Me gusta así, es más cómodo" me repetías cuando te decía que lo dejaras crecer un poco.

De ahí que fuera grande mi sorpresa cuando hace unos días, en la cola del Gaumont, mientras yo salía, vi a Federico Jeanmaire (un escritor que yo leía y vos denostabas, sin leerlo, ojo) y al mirarlo vi a alguien que se le colgaba del cuello. Federico es vecino del barrio, varias veces te conté que lo había cruzado y nunca me había animado a decirle nada (lo mucho que me gustaron "Papá" y "Mitre", por ejemplo). Seguí con mi mirada fija unos segundos para ver a quién se comía el premio Clarín. esa curiosidad inevitable, el Rial y Ventura que llevo adentro.... ¡y OMG! ¡Eras vos, Norita!

Bueno, siempre hiciste las reglas y las deshiciste a tu antojo. Supongo que Federico sí puede escribir ficción. Y vos podés ligar algo de su experiencia.... no sé, contactos supongo. Tal vez te resulta más simple publicar una nueva novela ahora. Ojo, no pienso que seas interesada, no. Creo en el amor, aunque te lleves 20 años, obvio. ¿A quién no le pasó?