Norita, a veces pienso que no valés la pena. Muchas veces, la mayoría del tiempo, para serte sincero. Sos poca cosa. Una pobre mina sin talento, trepadora, que se usa a la gente, ¿para lograr qué? Creo firmemente que esa mentira que sos se va a caer sola.
Pero a veces pienso que fuiste una hija de re mil putas en usar mi historia, mis nombres, mis amigos, mis familiares... mis muertos, sí, mis muertos, para editar esa pocas hojitas.
Qué sé yo. Probablemente nadie vea este blog. Pero si hay una persona a la que le gustó tu novelita, tal vez lo encuentra, y lee otra versión de vos. Porque sí, la narradora sos vos, Norita.
Sin nada de cordialidad, se despide,
Andresito