Me tenías cagando, Norita. Me obligabas a cortarme el pelo, a vestirme como querías, y cada vez que visitábamos a tu familia tenía que tener cuidado con lo poco que decía. A cada pregunta directa de tus viejos o tu hermana en esos domingos de asado y miles de palabras, tenía que pensar bien qué contestar. Sujeto, verbo, predicado. Algo simple, grado cero del lenguaje, no dejes lugar a interpretaciones que me hagan quedar mal.
"Y ojito con lo que comentabas vos después de la reunión, Andresito". Como esa vez que te dije que tu padre me caía bien, que me hacían gracia sus chistes y vos me dijiste que la vida a su lado fue un infierno.
Puta madre, Norita... Si tan solo hubiera visto el cuento hermoso que le dedicaste ahora que se murió... Bueno, puedo entender que la muerte cambie las percepciones de las personas, Rumbe. Yo también tengo mis muertos, ¿no?
Siempre sentí una conexión con tu viejo. Me caía bien, me divertía. Creo que era un suegro copado y me hubiera gustado tener una relación mucho más cercana con él. Pero vos no me dejabas hablar, no querías que me hiciera amigote. Tu mamá también me caía bien, una mujer amorosa y delicada. Y tu hermana siempre me resultó graciosa, inteligente y cariñosa. Pero no sé, Iaque tenía ese no sé qué. Me causaban gracia sus chistes, pero a vos no. "Solo se escucha a sí mismo", decías.
Algo que siempre recordé, pero nunca te dije por el cagazo que te tenía fue una frase que dijo Iaque un domingo. Unos días antes me había visto abrir el show de un bluesman en Boris Club de Jazz, el coqueto y difunto boliche de Palermo. Como en todos los shows que canto, intento comunicarme con el público, así que hablé, hice algún chiste y toque la guitarra, mientras vos dabas vueltas por las mesas, hablando con el dueño del local y con tus amigos (pero no con tus viejos, eso sí que no). Y cuando volví a ver a Iaque y Dianita, tu padre me dijo algo así como: "sos una persona distinta en el escenario".
Me mordí los labios por no decirle: "soy una persona distinta cuando su hija Norita no está cerca. Usted no sabe la capacidad ilimitada que tiene para abusar y maltratar a los seres humanos". Pero seguramente tu viejo ya lo sabía, porque lo tratabas muy mal, Nora.
Pero bueno, qué importa, ¿no? Al menos escribiste un cuento copado sobre él para una página web.