lunes, 12 de noviembre de 2018

Fanny y el O.V.

Norita conoció a Fanny cuando trabajó unas semanas en la oficina del padre de una de sus amigas. Fanny era la chica de la limpieza, obsesiva al detalle, confiable, una genia.

Al poco tiempo la llevó a trabajar al departamento de Iaque y Dianita, y cuando me instalé en mi casa de Congreso, me sugirió con su particular forma de ser, tan cercana a una orden de un alto rango militar, que tenía que venir una vez por semana. Sí, una vez por semana.

A diferencia de otras sugerencias, la de Fanny fue un gran acierto. Cuando la vi llegar por primera vez no entendí nada: era una diosa, pantalones ajustados, alguna camperita resaltando su cintura, bien peinada. No era bonita, pero tenía una hermosa figura y se vestía muy bien.

En menos de 5 minutos, se encerraba en el baño, se ponía unas calzas, una remera vieja, se ataba el pelo y comenzaba a limpiar. Nunca, pero nunca en mi vida nadie dejó mi casa, o cualquiera de las casas en las que viví como ella. La famosa frase "se puede comer del piso" era una realidad con ella. Y eso que mi gato tenía el pelo largo y lo perdía por montones.... "Magic": Ay, Norita, de tantos apodos blueseros justo elegís uno que solo, sin Slim o Sam, parece bien carolo? Por alguno nunca te quiso (pero a la chica que vino después de vos la amó).

Incluso después de separados con Norita, Fanny siguió viniendo a casa, hasta que un día la noté nerviosa. En lugar de quedarse más tiempo en el living y las habitaciones, se encerraba en el baño y en el lavadero. Me parecía raro, pero nunca pensé en cuestionar su criterio o darle órdenes (eso era más bien algo de Norita Julieta).

Y entonces recibí el primer email de ese día de Norita, era breve: "No podías haber tirado la basura con el O.V. en lugar de dejarlo ahí para que lo vea Fanny?". WTF????????? No había ningún O.V., Norita, ni ninguna toallita femenina en la basura (aunque a esa altura ya estaba cogiendo e iniciando una hermosa relación con otra mujer). Y si la hubiera, ¿qué te importa si estamos separados?

Y ahí entra Fanny al living, llorando. "Disculpeme, Andresito, no voy a poder venir más. Me vuelve loca cada vez que vengo a su casa. Se la pasa llamando para preguntarme cosas, desde qué hay en la heladera, o si veo muchos envases de cerveza, o si hay rastros de otra mujer. Así no puedo trabajar. Y cuando voy a lo de la madre es lo mismo. Y usted tiene que entender que voy 3 veces a la semana a la casa de Dianita, mientras que acá vengo cada 15 días".

- No, está bien -le dije un poco enojado-. Tampoco quiero que vengas si vas a actuar como una especie de espía. Pero decime una cosa, ¿vos le dijiste que encontraste un O.V. o un tampón en la basura? Porque eso es imposible....

- No, Andresito., yo no le dije absolutamente nada de eso, pero se la pasa preguntándome, no puedo más, es una tortura.

Entendí a la pobre Fanny y la tortura de Norita y sus preguntas, y eso de no parar hasta ver a la presa sangrando. Le dije que la entendía, que no se preocupé y me despedí con una mezcla de bronca por la situación y porque se iba la mejor empleada doméstica que tuve en mi vida.

Cuando pasaron unos meses y Norita ya no me rompía tanto las bolas, o al menos sus mails eran más espaciados, intenté comunicarme nuevamente con Fanny, pero no pude. Había cambiado el teléfono. Y mi casa no volvió a brillar como cuando estaba ella.