martes, 6 de noviembre de 2018

La Cordobesa

Pese a estar separados, Norita J. me seguía acosando. A los mails diarios, las llamadas sorpresivas y las apariciones en mi departamento, se le sumaba su tarea de "hacker" en Facebook. A través de la cuenta de su amiga Sonja Sachs, espiaba todo lo que publicaba en mi perfil, con quien interactuaba, etc.

En uno de las giras me tocó viajar a Córdoba, donde conocí a Natalia, que laburaba en prensa de espectáculos y con la que compartimos muchas horas durante los días previos al show, entre entrevistas, comidas, etc.

No voy a negar que me gustaba. Tenía algo super relajado, pese a ser una excelente profesional, la mejor con la que trabajé. Y así intercambiamos teléfonos, chistes en Facebook y alguna llamada. No pasó nada mientras estuve allá, pero fui claro y le dije que me gustaría visitarla sin tener una gira de por medio. A ella le gustó la idea y me puse a pensar cuándo podía hacerlo.

Y entonces, el mail de Norita: "podrías buscarte una que no se parezca a mí, en lugar de esa cordobesa". ¡Chan!

¿Pero cómo se dio cuenta? Me está espiando, hija de mil putas. Estamos separados, Nora. Entendelo. Puedo hacer lo que se me canta. Y no, no se parece a vos. Para empezar tiene tetas, y vos no. Le gusta usar escote, y vos, con lo poco que tenés, usás corpiños deportivos. Y ella tiene rulos, sí, pero tiene el pelo largo, no como vos, que desde que te conocí y pese a que te dije que me gustaba como te quedaba largo, te lo cortabas con tu "especialista" del barrio de Belgrano cada 3 meses (Fede, y pelado anterior, y todos los que vengan después: qué suerte que tuvieron que la ven con el pelo largo, realmente).

Ante la amenaza de Nora, no me quedó otra opción que avisarle a Natalia.

- "Naty, mi ex novia se enteró que me gustás y no sé qué es capaz de hacer".
- ¿Cómo se llama? -me preguntó seria, y enseguida me di cuenta que ya nada iba a ser lo mismo.
- Nora Julieta Rabinowicz… no sé si te va a escribir, qué te va a decir, pero quería que lo supieras...
- (…) Está bien. Gracias.

Desde esa vez, nada fue igual. Volví a viajar a Córdoba en otras tres oportunidades, pero Naty no me daba bola. Esos momentos que entre nota y nota teníamos para hablar pavadas, cosas cotidianas, y sobre todo sueños, no se repitieron.

Siempre me quedó la intriga. ¿Habrá hablado Norita con Naty? Nunca lo sabré. Y ya no importa.

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Ah, todo había comenzado con un simple mail vacío de Nora con el asunto "Te extraño".



Lo que falta en esa primera captura es la foto de la cordobesa, o "cordobeza" para la gran autora.


PD: No, Norita... no te arrastraba el ala. Vos me bombardeabas a mails, a diario. Incluso algún llamado. Me copó esto de publicar mails. Creo que lo voy a hacer seguido, así te desenmascaro un poquitito, pero solo un poquitito, Rumberita.